Pre supuesto cultura

Ufano el administrador de una empresa, presumió al nuevo jefe:

“Yo tengo un método para todos los que me piden más presupuesto, siempre concedo la mitad”.

Efecto inverso al que esperaba, tuvieron esas palabras, además de otorgar ocasión para presenciar su nula pericia en el manejo del dinero a causa de la inocente fórmula financiera.

¿No se le ha ocurrido que todos le piden el doble?

La respuesta del superior a manera de pregunta, aniquiló su maña, que no estrategia, adicional a la radiografía que entregó de su inteligencia,

Un juego parecido, ocurre cada año cuando se habla del presupuesto gubernamental al rubro de cultura.

Como si un director escénico convocara a interpretar protagonistas y antagonistas, salen de todas partes buenos y malos, unos hacen la propuesta infame, otros reclaman indignados y al final las voces de unos logran vencer la adversidad al tiempo que las voces de los otros, cobran consciencia y con sensibilidad encomiable corrigen las erratas.

Si la propuesta era por 70, la generosidad recuperada concede 100 e incluso por los recursos etiquetados u otras modalidades de dádiva se alcanza 110 o 120.

¿A alguien se le ocurre que en realidad desde un principio pensaban dar lo mismo o una ligera diferencia más?

El gran problema de la actividad considerada dentro del rubro de cultura es que no tiene parámetros fácilmente cuantificables, sobre todo en sus resultados.

¿Cuántos conciertos sinfónicos menos causan cuánto deterioro en la población?

¿Cuantas imágenes menos vistas en menos exposiciones afectan a cuantas personas?

¿Cuánta difusión menos incidirá en detrimento emocional e intelectual de las y los gobernados?

¿Cuánto anquilosamiento aldeano someterá la ausencia de expresiones artísticas de otros países que no llegan porque no hubo presupuesto para pagarlas y que efecto adverso provocará?

Toda actividad creativa tiene como máximo fin satisfacer necesidades físicas, intelectuales y/o emocionales, cuya única meta es generar recursos que eleven la calidad de vida, propósito principal de la cultura, cuidar la vida, preservarla para vivir mejor.

Si en la repartición del presupuesto se conciben las actividades culturales como entretenimiento de fin de semana para evadir el estrés y pasar el rato, resulta rotundamente fácil disminuir cualquier presupuesto, bajo el entendido de que poco menos de circo no matará a nadie.

Lo claro es que la construcción de un nuevo hospital atenderá a x número de enfermos, un nuevo puente hará que llegue más rápido determinado número de gente a sus ocupaciones o una nueva escuela hará que reciba x numero de niños instrucción básica.

Lo que está en medio no se nota, los recursos que concede la actividad cultural puede hacer que mediante mejores prácticas preventivas, menos personas se enfermen y mejor personal médico atienda, la gente descubra formas de trabajo productivo que no impliquen trabajar en las antípodas de donde habitan y las escuelas serían verdaderos centros del saber con elementos complementarios proporcionados por actividades propias de la cultura.

Claro que esto implicaría que hubiera médicos, profesores, comerciantes y prestadores de servicios lectores, espectadores de escenificaciones teatrales que propician la reflexión y análisis de la vida, espectadores de expresiones dancísticas que conducen a la satisfacción emocional por el contacto con manifestaciones visuales y auditivas hermanadas con la armonía como lo puede ofrecer un cuadro o una escultura.

La actividad cultural efectiva entonces incidiría en el eficiente aprovechamiento de los recursos y resulta tan necesario el hospital, la escuela y el puente como la cultura

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Autor: Miguel de la Cruz

Miguel de la Cruz, el único periodista de cultura con una trayectoria de más de 33 años en televisión. Egresado de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Autónoma Metropolitana y colaborador de Canal Once desde diciembre de 1989 hasta la fecha. Recibió el Premio Nacional de Periodismo Cultural por parte de la Universidad Autónoma de Yucatán y la plataforma de periodistas culturales Manos libres en el marco de la Filey y el Premio de Periodismo Cultural Fernando Benítez que entrega la Universidad de Guadalajara en la Feria Internacional del Libro de esa ciudad.

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