¿Sabes por que te da gusto que México gane?

No es así pero imaginen como si fuera.

Imaginen que el ser humano tiene un chip, es decir, un minúsculo dispositivo que determina su funcionamiento.

Por supuesto que aun con un scaneo poderoso, no se encontrará nada.

La idea de imaginar un chip injertado en alguna parte del humano es visualizar un modo de actuar con exactitud mecánica.

Y es que así de exacto actúa el ser humano, por más que se distinga de las máquinas, hay reglas que se cumplen de manera ineludible, indudable y sin concesiones.

La cuestión es que con chip o sin él, ciertas condiciones determinan la vida del ser humano, algunas son evidentes y otras no tanto.

Es evidente, por ejemplo, que el humano vive de satisfacer necesidades básicas: comer, dormir, defecar y fornicar, sin embargo, no es evidente que el mismísimo ser humano requiere inevitablemente saber que “ES y ESTÁ”.

Saber que “SOY y ESTOY” es tan fundamental como respirar pero no se siente, no duele, no arde, no incomoda sino tiempo después.

Aquél ser aislado a raíz de lo mismo,  lo menos que puede padecer es depresión -aunque pueden haber causas distintas para el mismo padecimiento-. Se sabe que si una persona se mantuviera sin comunicación con otros, perdería la razón, es decir, se pierde la noción de “SER y ESTAR”.

Si hubiera un instructivo sobre el funcionamiento del humano, agregaría otra condición a esa condición, el ser humano confirma que “ES y ESTÁ” por medio de la comunicación con otros.

El ser humano sólo sabe que “ES y ESTÁ” si al emitir un mensaje, simple o complejo, recibe respuesta de otro como él.

Impensable un humano encerrado en sí mismo. El humano sólo encuentra equilibrio emocional, si confirma que “ES y ESTÁ” por medio de la respuesta de otros a sus mensajes.

De hecho, la fascinación con la que en estos tiempos las personas se sumergen en la atmósfera íntima y hasta acogedora de un dispositivo electrónico, es la facilidad con la que ese dispositivo les proporciona comunicación con otros humanos de manera casi ilimitada.

Hasta el más tímido de los humanos termina comunicándose con otros bajo cualquier circunstancia, es condición humana.

Es oportuno agregar otro apunte al instructivo del funcionamiento humano, cada ser requiere respuestas, solo que el grado de satisfacción tiende a ser directamente proporcional a la magnitud de las mismas.

Si bien hay humanos a los que les resulta suficiente para su BIEN ESTAR, la comunicación y reconocimiento de algunos conocidos, hay quien requiere de grupos de proporciones más generosas.

Si a algunos les basta uno para saber que “SON y ESTÁN”, otros requieren para lo mismo un estadio lleno.

No siempre se requiere para saber que “ES y ESTÁ”, ser el protagonista único de la comunicación con multitudes sino que puede bastar con ser parte de las multitudes para confirmar que “ES y ESTÁ”.

En otras palabras, hay quien no requiere ser el cantante más exitoso con miles de seguidores para confirmar que “ES y ESTÁ”, sino solamente ser parte de esos miles de seguidores.

Todo lo anterior viene a cuento para descubrir por que atrae atención multitudinaria una convocatoria como la del Mundial de Futbol.

Es el espacio ideal para confirmar que “ESTOY y SOY” en este mundo.

Condición que se refuerza, ya que los protagonistas en cuestión, los equipos de futbol, participan bajo el nombre del país al que pertenecen.

Si soy australiano, francés o alemán, grito, brinco y canto junto con otros gustosos de confirmar entre otros, ser australianos, franceses o alemanes y tales expresiones de contento se dan ante la posibilidad de ser más por vía de la victoria. Ganar significa notarse más, la condición humana supone, satisfacción aparte, por ser más.

El Mundial, de Futbol es un gran satisfactor de le necesidad de saber que “ESTOY y SOY”. Ojo, cada quien será más si en medio de la contienda gana.

Entonces todos quieren ganar, la posibilidad de lograrlo, genera una emoción de proporciones indescifrables.

¿Cuanta emoción sintieron los mexicanos antes, durante y después del partido contra Alemania? Mucha pero no hay número que lo defina.

Quizá nadie lo sepa, la verdadera alegría, la razón por la que salen alegres a las calles a gritar, cantar y marchar es por el gusto de maximizar la satisfacción de “SER y ESTAR”.

Aunque nadie dice: “Ya viene el mundial, la gran oportunidad de confirmar que SOY y ESTOY”.

Quizá nadie lo sepa y lo festejan como si lo supieran.

El mundial, un banquete que alimenta de emoción.

 

Author: Miguel de la Cruz Cultura

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1 Comentario

  1. Hola Miguel, pienso que tiene mucha razón tú artículo, aunque en mi opinión con o sin medios de comunicación todos nos identificamos con el SER y ESTAR simplemente por existir. Hace años cuando no había dichos sistemas de igual manera la gente tenía su propia identidad.
    Efectivamente el ganar te hace sentir superior y te refuerza tu YO SOY y aquí estoy. Efectivamente nos alimenta el espíritu de alegría que buena falta le hace a los mexicanos.
    Saludos !

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