El Palacio que desalojó un Sanborns

Como si ante un cruel ayuno extenso, hubieran embadurnado el paladar con limón, así sucedió. El impacto de la vista aportó mal sabor al gusto. Desapareció el Sanborns que décadas atrás había estado ahí. En el mismo sitio existió El Toreo de la Condesa, inaugurado el 22 de septiembre de 1907, fecha en la que todos ignoraban que en ese lugar permanecería 39 años. En la cuadra delimitada por las calles Salamanca, Valladolid, Colima y Durango de la colonia Roma se construyó la segunda tienda departamental, El Palacio de Hierro y en uno de sus costados, quedó incrustado un restaurante y tienda Sanborns, buena parte de su espacio no tenía ventanas hacia la calle, solo una sección que conectaba con una plazuela y el eje de Salamanca. En el muro más extenso de su interior había un mural de no muy depuradas formas que tenía entre sus elementos, un libro abierto que dictaba una suerte de frase motivacional, algo así como “Tu eres el arquitecto de tu destino”, hasta donde recuerdo corresponde a una pintora y quizá fue realizado hacia la década del 60. Hace una semana, llegamos en domingo, dejamos el auto en el estacionamiento del Palacio de Hierro y caminamos tan solo para encontrar que el espacio rebosante de pasteles, juguetes, libros, revistas, celulares, cámaras, mesas, sillas, alfombra, platillos en bufet y el mural, se había extinguido, quedaba la obra negra, como si apenas fueran a construir. Nunca vi ese restaurante sin gente, supongo que otros como nosotros eran habituales frecuentes u ocasionales pero habituales al fin. Ahora en internet tratando de encontrar alguna información sobre el mural, el lugar o la desaparición del mismo, encontré un sitio en el que distintos comensales mencionan la tranquilidad del restaurante, únicamente una persona se quejaba de malos molletes pero todos escribían textos en los que se vislumbraba un matiz de afecto. “Nos quitaron nuestro restaurante” dijo mi esposa, una escena como cuando se derrumba Cinema Paradiso para darle lugar a un estacionamiento. Al ver a una trabajadora de la construcción con casco y chaleco fosforescente anaranjado, le preguntamos, ¿Volverá a ser Sanborns? su respuesta incolora asestó la sentencia: Se ampliará el Palacio de Hierro. Nunca comimos algún platillo de antología ni nos topamos con personal que nos reconociera para darnos “la mesa de siempre” pero en famila adoptamos ese espacio como propio, así que ante la severa ausencia del aspecto que conocimos sin más opción miramos la oscuridad del socavón que ahuyentó nuestra atención hacia las formas circulares de la rampa del estacionamiento que le dan un toque arquitectónico único al exterior y un detalle más, a unos metros de la puerta que conducía al restaurante, sobre el muro hay dos placas, sol y sombra para el entusiasmo, las dos rememoran momentos que poseen méritos suficientes para remitir a la época en que no había tienda sino plaza de toros, una placa evoca la faena que “El faraón de Texcoco” Silverio Pérez, realizo al toro “Tanguito” de la ganadería de Pastejé, la otra remite a una tragedia, letras sólidas y brillantes, propias de las placas de bronce, apuntan que precisamente en ese sitio murió Antonio Balderas, el 29 de diciembre de 1940, torero joven que debutó a los 16 años, de familia acomodada no siguió la profesión de su padre, director de orquesta, tomó la alternativa en España, donde llegó a hacer notables faenas, fue figura de la fiesta brava y en la plenitud vino el fin de su existencia, “Cobijero” un toro que no le tocaba en suerte, hizo un guiño para embestir a José González “Carnicerito”, alternante que en ese momento miraba hacia las alturas solicitando permiso al juez para tomar la muleta, Antonio Balderas movió el capote y “Cobijero” fue por él con destreza furiosa superior a la capacidad de respuesta del matador, lo levantó por los aires y en el descenso le clavó el cuerno en medio del hígado para provocarle una muerte instantánea. Las placas siguen ahí, el Sanborns no. El predio fue plaza de toros hasta 1946, los dueños del coso desarmaron la estructura de acero y se la llevaron a un espacio de la zona norte, conocida como 4 caminos, curioso, hace unos años también lo deshicieron y ahora se yergue un imponente centro comercial con cines, hotel y tiendas. Por artes que desconozco el Palacio de Hierro Durango, alojaba un restaurante Sanborns y por artes que vuelvo a desconocer fue expulsado de ahí sin que nunca le faltara gente, ahora nos falta a los habituales a él. Parece como si la tienda hubiera reclamado espacio a la manera de su slogan monárquico: Soy totalmente Palacio.

Miguel de la Cruz

Author: Miguel de la Cruz

Miguel de la Cruz, el único periodista de cultura con una trayectoria de 28 años en televisión. Egresado de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Autónoma Metropolitana y colaborador de Canal Once desde diciembre de 1989 hasta la fecha. Tiempo en el que ha realizado la cobertura del Festival Internacional Cervantino, Festival del Centro Histórico, Festival de la Ceiba en Tabasco, Festival de las Artes de Sinaloa, Festival Afrocaribeño de Veracruz, Festival de Jazz de la Riviera Maya, Festival de Jazz de Montreal, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el Salón del Libro de Quebec, el Forum de las Culturas en Barcelona, la Expo Lisboa y ha entrevistado a personalidades del mundo cultural como Carlos Monsiváis, Carlos Fuentes, Fernando Benitez, Cristina Pacheco, Fernando Savater, Ricardo Piglia y Elena Poniatowska, entre otros. Durante 10 años formó parte del equipo de reporteros y conductores del primer noticiario cultural “Hoy en la Cultura”.

Share This Post On

13 Comentarios

  1. La Autora fue la señora Esther Luz Guzmán de Trascierra (con s-c)

    Responder
  2. Estimado Miguel tuve el gusto de convivir reuniones de trabajo con don Raúl Renán comer, beber un café escuchar, darme instrucciones de orden literario, editorial y clases de poesía. VER SUS POEMAS ESCRITOS DE PUÑO Y LETRA del poeta meridiano leerlos para mí, luego comentarlos.
    El reencuentro de.alumnos y exalumnos degustando el café con postre y verlo tan jovial con su única sonrisa.
    Norma Salazar

    Responder
    • Miguel de la Cruz

      Norma, que gusto me da saber que ha habido la energía y la forma para estar con el maestro en tan gozosas situaciones. Un abrazo, espero verlo pronto.

      Responder
  3. Que cosas…yo trabajé en un edificio sobre la Calle de Durango y varias veces desayunábamos o comíamos ahí. Ni hablar, los recuerdos son los que quedan. Me jubilé de ese trabajo hace casi dos años y no he vuelto a pasar por ahí. Muchas gracias por escribir estas historias.

    Responder
    • Miguel de la Cruz

      Estimada Elsa Georgina, muchas gracias por tu lectura, eso le da sentido a un espacio como este. Saludos

      Responder
  4. Crecí muy cerca de alli pero llevo mas de 30 años radicado en EEUU. De pequeño iba a ese Sanborns con mi abuela y mis tios. Siempre me impresionaba ese mural. Me da mucha tristeza que mis hijos nunca no lo van a ver.

    Responder
  5. el mural lo pinto la artista plastica LUZ TRACIERRA

    Responder
  6. Muchas veces me invito mi mama un refresco o un helado alli, despues. De sus compras en el palacio

    Responder

Agrega un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest