El Museo que fue Estación de Bomberos

Fue un día especial.

¿La fecha exacta? Tan lejana que parece inexistente. Sin embargo, existió.

Una cosa es segura, en ese día especial yo cumplí 4 o 5 años, remembranza que concede posibles certezas numéricas sobre el tiempo, quizá la fecha en cuestión fue 1971.

El festejo, una comida discreta en “Los comales”, un restaurante que conocían mis padres en la calle Revillagigedo. Cuando salimos de ahí, caminamos hacia la calle Independencia, dimos vuelta a la izquierda y a unos pasos, mi padre nos detuvo para mirar el edificio de enfrente. No lo supe entonces sino muchos años después, una joya del art deco que se construyó por encargo para alojar la estación de Policía y Bomberos.

No recuerdo advertir aquel día los tres pisos de altura del edificio, justo hace esquina con la calle del restaurante de mi festejo, en la cúspide del vértice una punta podría suponer la ubicación de una antena, ya que la estructura terminaba en pico pero lo más llamativo eran unos arcos a manera de portales sin puerta que dejaban ver grandes camiones rojos y entre camión y camión, un tubo fijado por un extremo al piso, mientras que el otro extremo se perdía en el centro de una circunferencia perfecta en el techo, por ahí se deslizaban los bomberos para evitar, en momentos de emergencia, el lento descenso por las escaleras.

Vicente Mendiola y Guillermo Zárraga fueron los arquitectos que concluyeron este edificio para su inauguración el 27 de noviembre de 1928. La película “El bombero atómico” protagonizada por Cantinflas, permite observar en diferentes escenas, aspectos del edificio y la dinámica de los traga fuego.

El destino le deparó a esta construcción distintos usos, después de ser estación de policía y bomberos, alojó durante 23 años, oficinas de la tesorería y posteriormente a la Secretaría de Marina, sobre este tema, alguna vez el caricaturista Sergio Iracheta, un excelente dibujante que también ha escrito columnas, mencionó con ironía en uno de sus textos, que seguramente la institución dedicado a cuestiones relacionadas con el mar, estaría en pleno centro de la capital del país, a fin de vigilar las tranquilas aguas de Revillagigedo e Independencia.

Los terremotos de 1985 hirieron los muros de este edificio al grado que nadie pudo ocuparlo de nuevo y quedó en el abandono. 

Hacia el inicio de la primera década del 2000, reverdecería laureles la construcción que a la fecha junto con el edificio de la Secretaria de Salud, el de la Nacional frente al Palacio de Bellas Artes, el edificio de departamentos Basurto, en la Condesa y el edificio Ermita, en el inicio de avenida Revolución son ejemplos máximos del art deco en la arquitectura mexicana.

Un proyecto focalizó su sede en la joya arquitectónica abandonada, el objetivo, instalar en este predio el Museo de Arte Popular. En alguna ocasión se organizó un desfile de moda para recaudar fondos que ayudaran a concluir el plan, la estructura en proceso de restauración, aun permitía observar la marca circular perfecta que había sido tapada en los techos y que rememoraba el gran orificio por donde bajaban los bomberos.

El Museo de Arte Popular cumple este 2016, una década de su apertura, espacio que ha dignificado la exhibición de infinidad de piezas de artesanos de todo el país y que entre sus logros mas notables está haber generado el Gran desfile de alebrijes ante la convocatoria que llama a realizar estas piezas como un aliciente a la creatividad e ingenio de artistas que trabajan individualmente o en colectivos. 

Tan solo el rescate del edificio merecía una fiesta constante y el uso que ha recibido durante una década, suma parabienes, no es menor el trabajo museográfico, acorde con las grandes obras de maestros del arte popular. Curioso es que durante su remodelación se descubrieron vestigios que hacen suponer que en este sitio se ubicaron talleres de alfarería mayólica alrededor del siglo XVI, lo que sugiere una vocación artesanal de siglos en esta área.

Desde hace algunos años, gracias a la generosidad de las autoridades a cargo del recinto, cada diciembre en este sitio se celebra la fiesta anual de los reporteros de cultura. El festejo surge de la organización de los mismos integrantes de la fuente, procedentes de distintos medios.

En el patio, donde originalmente hubo mangueras, cascos y el rugido de camiones rojos al disponerse a salir para apagar incendios, es donde generalmente se da el convivio, a excepción de las ocasiones en que alguna muestra montada en este área lo impide, entonces se destina un salón en el que regularmente se imparten talleres relacionados con los temas del museo.

El edificio del Museo de Arte Popular, tal como alojó las labores de policías, bomberos y marinos, ahora aloja los festejos de fin de año de ciertos reporteros ¿Será por el arte que algunas labores periodísticas culturales aspiran alcanzar? Sea por lo que sea, es un gozo que la antigua sede de los traga fuego encienda los ánimos con calidez para intensificar la celebración de los días decembrinos.

 

Miguel de la Cruz

Author: Miguel de la Cruz

Miguel de la Cruz, el único periodista de cultura con una trayectoria de 28 años en televisión. Egresado de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Autónoma Metropolitana y colaborador de Canal Once desde diciembre de 1989 hasta la fecha. Tiempo en el que ha realizado la cobertura del Festival Internacional Cervantino, Festival del Centro Histórico, Festival de la Ceiba en Tabasco, Festival de las Artes de Sinaloa, Festival Afrocaribeño de Veracruz, Festival de Jazz de la Riviera Maya, Festival de Jazz de Montreal, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el Salón del Libro de Quebec, el Forum de las Culturas en Barcelona, la Expo Lisboa y ha entrevistado a personalidades del mundo cultural como Carlos Monsiváis, Carlos Fuentes, Fernando Benitez, Cristina Pacheco, Fernando Savater, Ricardo Piglia y Elena Poniatowska, entre otros. Durante 10 años formó parte del equipo de reporteros y conductores del primer noticiario cultural “Hoy en la Cultura”.

Share This Post On

Agrega un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest